miércoles, 8 de junio de 2011

LO QUE EL HURACÁN SE LLEVÓ

ANGEL GUERRA…
De pronto comencé a vivir Y la vida me enseño a escribir
Y a dúo con le corazón Me invente esta profesión
Así nadie me reclamará, la lección del hombre de honor
Aunque de mi se reirán o me mandarán al rincón
Y es que no me llega a importar, que nadie me llame señor
Me basta con tenerte a mi lado y que me digas... mi amor
Serás tú mi graduación, cuando te entone una canción
Serás la paciente del psiquiatra y te examinaré en mi habitación

Traficante de Canciones

Ángel Guerra

LO QUE EL HURACÁN SE LLEVÓ

Recuerdo el atardecer feliz cuando escribí mi primer verso contundente, mi primera consigna de creación lírica que me regalo un cielo un tanto nublado, un ocaso consecuente al día, un aire entretenido que iba y venia como agonizando, y la infinita concupiscencia de mi cerebro en busca de su cable a tierra, en busca de su orgasmo material, en busca de su criatura vegetal inmortalizada, un paso mas allá de mi visión, de mi cuerdas vocales, de mi tacto al dominar la estructura de mi ser, el cuerpo donde estoy poseído a la deriva de cada pensamiento que mi insania dicta cada mañana al despertar. “Bellos recuerdos de tiempos aquellos, que sin duda algún día volverán y ambos junto a ellos contemplaremos los milenios que día a día se van”. aún adolescente colegial, salí de casa aquel día con el uniforme diario y comencé a correr sin rumbo fijo enamorado de mi verso, corría como queriendo alcanzarlo en el transcurrir de los milenios, comencé a correr como cuando infante en la vida daba mis primeros pasos acelerados detrás de mi hermano mayor, que corría y estiraba el nylon de la cometa para que alce vuelo y ambos reíamos descalzos en el terral, atrapados por la inocencia de dos pichones felices que siempre estuvieron juntos y lloraban abrazados de noche cuando Papá y Mamá tardaban más de un minuto en llegar del parque industrial, recuerdo el juguete de plástico con el que jugábamos fútbol en la parte trasera de nuestro hogar, las tardes infinitas imaginando ser dos gangster en busca de un laboratorio secreto, la bicicleta que trajo mamá y que impulsábamos por el frenesí y el delirio de poder conquistar la primera pista empinada y larga que asfaltaron cerca de casa,”pista la gloria” la llamábamos, y en su trascendental recorrido, sentado en el tubo que unía la bicicleta, y piloteada por él, la velocidad iba a su encuentro con nuestros cuerpos, y se manifestaba al golpear con el viento mi rostro y al zumbar mis oídos, 300 metros de mi vida en los que a toda velocidad, fui feliz.

Al parecer la expulsión de mi quimera plasmada en un verso traía consigo la premonición de que algún día sólo viviría de recuerdos, o en el peor de los casos serían los recuerdos los que me matarían, recuerdos que vienen y van con un signo de interrogación en cada uno de ellos, aquellos que tratan de decirme ¿Qué hubiese pasado? ¿Cómo hubiese sido? ¿Que hubiese sido mejor?, ¿dónde estaría hoy? Si a pesar de la escasa edad que me acompaña cuento celosamente cada vivencia trascendental que cambio el eje de mi vida, me guió por otro camino, incrementó o redujo mi locura, y si por ahí puso fin a mi desequilibrio social, y que hoy me ayudan a escribir estas atribuladas líneas, desde mi recinto donde todo sigue en su lugar, salvo aquellas personas y aquella sangre que decidió partir por voluntad propia y que ahora ocupa en este espacio un lugar fundamental, inamovible e inmutable, aquel fantasma enloquecido que han dejado los que se fueron y que cuando se aburre de ser fantasma se posa en mi mente y aflora su demencia mortífera, abyecta contra todo, contra todos, y es que quiere tratar de ocupar en casa aquellos espacios que se fueron y en su intento vano enloquece y cuando llega la calma sólo lagrimea arrepentido y a la vez furioso por ser el espécimen en que se convirtió aquella noche, mientras que todos los miran con recelo, con rencor y hasta a veces con temor, no quise ser aquel, lo sé, pero en mi cabeza sólo ronda la pregunta de que; ¿porque demonios lo fuí?, hasta donde yo pude recordar algunas no pocas personas siempre me tildaron de alguien de buen corazón, un buen tipo distraído que le importaba un carajo lo que pasaba alrededor, deambulando por las calles con su cabello ensortijado, al encuentro de materia prima, para sus versos, materia reciclable para su vida, y materia gris para su actuar.

Siempre odié los cambios, experimentar algo nuevo para mi, es una tarea arduamente delirante, y prefiero evitar tales tareas para seguir en paz con mi música, mi bella melodía, mi música reprimida, que en las soledades circunstanciales dilucidan y se transforman en la única vida que tuve, aquellos versos melodiosos que en el caos suelen mostrarme el camino a la esperanza, la esperanza hacia un trovador, hacia una insurrección contra la opresión, la opresión de aquellos mismos que hoy no están aquí, porque solo aparecen cuando tienen ganas estupendas de joder y de seguir jodiendo.
No volveré a experimentar algo nuevo por el momento, recuerdo que en la euforia adolescente y soñadora tomé la decisión con 16 años de alistar maletas e irme al encuentro de mis hermanos en el norte, en 2005 todo era más fácil y mi primer semestre en la universidad culminó con un doctorado en trago barato, filosofía barata y con cien años de soledad rondando afanosamente en mi cabeza, y apenas todo se enteraban de las redes sociales, de la nueva emancipación que enfrenta la humanidad, no contra imperios opresores, ni reyes coloniales, sino contra un Dios que calienta las naciones, macondo quedaba relegado en una esperanza más. Y como olvidar al huracán llamado “katrina” que asolaba las costas que estaba a punto de conocer, solo, en busca de mis hermanos, sí, pero me iba solo en fin. Dejaba mi corta vida, absolutamente todo estaba aquí, al parecer el huracán había venido a recogerme y ahora me arrastraba sin oportunidad a desistir, me iba en busca de que se yo, y quién diría que la estadía fuese corta, las fabricas frías, las amigas Dominicanas, la boda de mi hermana, la cajetilla diaria en soledad con marlboros y aquel viejito portero anglosajón que un día sin saber que decirme porque seguramente pensaba que era imposible que le entienda( y si era imposible), miró fijamente mi camiseta y sólo pronuncio “BEATLES” y me guiño el ojo, estaba convencido que admiraba mi camiseta y a los 4 de Liverpool y que nunca aceptaría esa mierda de regeton que los panas mexicanos con los “mara salvatrucha” vociferaban hasta al ir a cagar en su jornal, ocho meses en soledad quizá, pero con la convicción de que el otro mundo no es tan distinto de este, sólo es terriblemente más perfecto porque saben clasificar las imperfecciones, pero aquello que el huracán se llevó conmigo cuando partí nunca más regreso, se quedó con las dominicanas, con los panas, quién sabe con quién, yo si regresé, con la banda ya formada, regrese a volver ver a la princesa del cuento sonreír, esa sonrisa que hoy la convierto en novela, esa novela que nunca terminará… pues sí katrina arrastró parte de mi en esa oportunidad, y se quedó con ella, nunca más regreso, pues cuando volví jamás fui el mismo, ya no sabía si estar aquí o allá, no sabía bien de donde era no sabia que aquellos seres que se fueron y que formaron los fantasmas de los que comentaba antes, siempre me esperarían hasta hoy, y tendría que contarles las ganas que tengo por verlos pero en este momento no es tan fundamental hacerlo. Pues ya los perdí, los perdí en el rencor, y en mis ganas superlativas de hacer daño a los que jamás me desearían un ápice de mal, y culminar mi trance con mí auto mutilación.
Ya posado en mi vieja ciudad aún adolecente con unas cuantas palabras en ingles rondando mi cabeza, decidido a ser el mismo, ya no hay mas esperanza, la filosofía barata en la que me gradué apenas me sirvió para seguir bebiendo unos tragos baratos con los ebrios de la esquina y debatir temas que apenas se conocen una noche antes, cuando ella te dice, es tarde tienes que cambiarte e irte, y regresar de noche corriendo a casa, abrigado sin un centavo, borracho sucio y pensando en aquel polvo que acaba de culminar con la chica fácil que decía amarme, ver a papá molesto con su singular tono voz, que sin lugar a dudas me dice que crecí toda mi vida en voz alta, y por eso quizás hoy me resulte tan complicado poder hablar con él o con cualquier persona sin el temblor y la poca fluidez que seguramente concentran las ansias grandísimas de mandar todo al mismo carajo, o quizá concentran las palabras de la reconciliación, de sentarme una noche y decirle viejo, se que no fue fácil que ambos fuimos adolecentes al mismo tiempo, cada uno con el frenesí, y la rebeldía suficiente para defender su altruista razón, esa defensa gloriosa monumental con uñas dientes e insultos, como sabemos yo crezco para arriba tu creces para abajo, todos volvemos a ser niños en el transcurrir de las décadas, niños insensatos, torpes, dependientes, pero en ese crecer contradictorio mi primera adolescencia, se cruzó con la segunda adolescencia tuya, y ahora mientras yo me convierto en un hombre, veo relegado como tu mi viejito te conviertes en un niño, cada vez más tierno aún, las razones que defendíamos ya no son necesarias ahora, ya hasta se me hace difícil recordarlas, pero en ese intento por defenderlas se que te herí, y las heridas que causan la gente que amas, son imposibles de cerrar pase lo que pase siempre estarán, al reconocer el cabrón que fui al herirte por defender una razón, más aún cuando recién llegué y el huracán dejó allá parte de mi bondad, de mi nobleza y de mis sueños. Ahora tenemos más tiempo juntos, ya no discutimos tanto y hasta lo que parece increíble coincidimos en algo, las canas son reflejo de sabiduría, porque tiene el color de las hojas donde está escrito todo lo que se necesita saber, y si el huracán se llevó a tu niño y te devolvió un mal echo hombre, todavía queda tiempo para pedirte consejos, y convertirme en el padre tan terriblemente bueno y perfecto que eres. Gracias por eso.
Papá fue más un padre que un amigo, algunos amigos me esperaron luego de volver, un amigo que estuvo conmigo desde aprendimos a soñar, que me parece que es el verdadero comenzar de la vida, cono fiel cómplice me recibió con el mismo rostro con la misma idea, y con la misma convicción, y bueno también con el mismo trago barato de siempre, ambos delirábamos en nuestra quimera, en nuestro transcurrir de los milenios, esperando volver de viejos y decir -lo hicimos hermano-, fumando un cigarro en la plaza, con el cabello despeinado, los cuadernos, y las muchachas que nos costaron lágrimas, y que luego nos costaron 10 lucas más para otro trago, el amigo se quedó conmigo un tiempo, cumplimos en parte nuestro sueño, lo trabajamos como una leyenda, lo hicimos, no como queríamos pero el coraje de hacerlo estuvo ahí, él se fue, su huracán llegó y sin tener que reprocharle porque yo también alguna vez lo hice lo deje partir sin siquiera despedirme, ahora pienso que hubiese sido mejor si lo hacía pues él nunca más volvió, sucumbió ante le huracán. El amigo me dejó valiosas enseñanzas, como amar sin límites, no ser mezquino, ser un buen tipo, y en la mayoría de casos a ser un poco menos estúpido las próximas veces, haces falta hermano, hace falta caminar largas jornadas en busca de nada, pateando latas e ilusiones, ideando nuestra revolución, hacen faltas las canciones improvisadas, hacen faltan las chiquillas, haces falta hermano, hacen falta las cartas, hace falta la banda, hace falta tu fanática inconsecuencia a un objetivo que sabes que amas, pero que te da tanto miedo perseguirlo por el temor al qué dirán, hace falta el cole, hace falta tu compañía, tanto aún como aquella chiquilla, que con sus 13 años ensayábamos detrás de su casa, en un estrecho callejón “yanahuarino”, el futuro amoroso que pronto llegaría, abrazados al atardecer después de una jornada larga colegial, con el uniforme desencajado, sin hablar, sin comunicarnos ya que a esa edad resulta siendo inútil conversar, además de ser imposible, pues las horas eran insuficientes para besarnos, besarnos y no dejar de hacerlo, con el ocaso, con las sombras que se bifurcan en el suelo y siguen un camino infinito, con las mochilas tendidas en el suelo, con las manos a la cintura, besarnos y seguir besando, vamos que los 13 y 14 años que nos rodean pueden resultar insuficientes para besarnos todo el día, ya vendrán los años y cada vez serán menos lo besos que se reciban, pueden quedar relegados tan solo en un saludo afectuso y nada más, mi chiquilla donde andarás, como te irá, espero que bien, espero volver a encontrarte o rescatarte del huracán, para volver a caminar de la mano por las estrechas calles aledañas a tu hogar, para decirte -te llamo en la noche - nos vemos mañana-, sin compromiso- sonrisa de miel, no te olvides lee la carta- para decirte ahí nos vemos, si el dia de mañana no sale otro plan. (Sabes que eres tú)
Han pasado casi 6 años del paso del huracán, aunque muchos se fueron y no fui el mismo, casi nada ha cambiado, sólo mi semblante y el peinado, todo lo que se fue, todo lo que vino, quisiera estar nuevamente ebrio en el asiento trasero del “vocho” a tu lado, distraído, llorando, perdido, soñando, buscando en tu silencio el acertijo de mi futuro, quisiera verte una vez más ahí pidiendo que no me vaya, quisiera volver al cole, a los besos, quisiera no volver q perderte, y quisiera que me refriegues en la cara la contumacia de mis actos al hacerte sentir mal, quisiera volver a ser niño y esperar a mi hermana desde la ventana e ir abrazarla y preguntarle cual es el dulce de hoy. Pero como lo dije han pasado años, y seguirán pasando como huracanes, levantado a su paso papás, mamás, amigos, chiquillas, hermanas, y dejarán nuevos fantasmas, nuevos seres aquí, nuevos seres cada vez menos mágicos, como diría mi amada estoy contigo -ya por compromiso-, y eso resulta terriblemente agonizante, a lo Facundo, “Dios te salve libertad, llena eres de gracia”, pero mi libertad está aquí en el poeta, que escribe sin compromiso y que no estudia carreras universitarias porque nadie lo necesita de universitario, lo quieren de poeta, y es la condena, el día que lo necesiten de universitario él estará ahí, abriendo los libros que los maestros dictan, y que él por voluntad propia nunca pudo abrirlos, pero lo mejor es que como todos los quieren como su poeta innato, es que puede escribir cuando le da la gana y así es como se vive feliz, quise ser también un romántico orador, pero la última chica me dijo que me guarde aquella demagogia barata para escribir obviamente se fue, y sólo le dije: “Adiós amor, te deseo lo peor”, ya no hay huracanes ahora hay frio, hace frio y lucia no está aquí, debe estar bailando, diseñando interiores, debe ser una tapamuelas, debe ser una publicista, debe estar sacándome la vuelta, debe estar siendo llevada por el huracán, todo ella debe ser la misma, por la que hasta hoy no me decido, o simplemente debe estar pensando en volver a decirme, “perdón, sabes mejor que nadie que eres el segundo en mi vida (o en mi cuerpo) pero no estaba consciente de lo que hacía, estaba ebria y te aprovechaste de mi, no podemos seguir”, bueno bajo perplejo del auto, y le digo nuevamente “Adiós amor te deseo lo peor” , ya el tiempo se encarga de todo.

Ahora no me he quedado solo, tengo una vida creciendo a la par conmigo tiene un año y me sigue donde voy, me gusta que me siga, aún sin saber caminar, gatea con pundonor, me tranquiliza ,me lleva a la calma, me sonríe y hasta a veces me dice papá, juega conmigo, me da a la boca un pedazo de su pan, y es tan bello que no paro de contemplarlo ni dar gracias que esté aquí conmigo, a veces cuando sueña hace un gesto febril, espero no esté soñando conmigo, y sus balbuceos son la mejor canción que he oído, no sé si lo merezca solo sé que es real, y es mi hijo porque dice papá, y sólo por eso y nada más, a veces duerme en mis brazos, y me hace pensar en que todo lo que se va es porque no hay espacio para todos o para lo que vendrá, pero si la condena por dejar ir a los mios alguna vez es tener al bb en mis brazos, la cumplo con el más profundo de los placeres, es lo único que necesito, es el maestro perfecto y destruye mis cosas, juega con el agua me muerde la nariz, me da el teléfono cuando suena y es tan tierno que me abraza con tal fuerza como queriendo cerrar su pequeños brazitos, es un placer tenerte aquí, espero nunca te vayas bb yo te protejo es un pacto de caballeros.

Hoy caminaba, después de mucho tiempo, ayer mamá se fue nuevamente lejos, el huracán ya pasa por ella reiteradas veces, y hoy caminaba nuevamente sólo, pensando en la familia, pensando en quien se los llevó, no puedo negar que fui feliz al estar con ellos juntos, allá lejos, donde el huracán alguna vez me llevó, riendo, pasando fechas importantes, por algún tiempo efímeramente plasmar en realidad ese recuerdo de verlos a todos juntos nuevamente, felices pensando en nuevos planes, discutiendo del nuevo presidente, y si el huracán decidiera llevarme nuevamente lo aceptaría sólo si no fuera que aquí está mi vida, aquí están mis sueños, aquí está lo que le huracán jamás pudo llevarse, que es el sentirme yo mismo, aquí está la banda, aquí está mi niño, aquí están mis poesías, aquí esta ella, aunque no esté conmigo, y aunque quisiera dejar de nuevo toda mi vida y regresar con mi familia, ya no puedo, tengo la visa vencida…..